Antecedentes a la Batalla de Stalingrado:
Entre 1939 y 1941, la Alemania
nazi estuvo ocupada luchando con sus históricos enemigos
de Occidente: Francia y el Reino Unido sin
embargo, Hitler nunca perdió de vista su verdadero objetivo: invadir el
este de Europa.
El 22 de junio de 1941, Alemania invadió la
Unión Soviética, incluso cuando Inglaterra no había sido derrotada. La
invasión concluiría antes del invierno.
De esta forma, un día antes de la invasión, unos tres
millones de soldados alemanes esperarían el inicio de la mayor operación
militar hasta la fecha, distribuidos desde Finlandia hasta
el mar negro. Estas tropas, desempeñarían un papel clave en el desastre
alemán en Stalingrado, un año y medio después.
En diciembre de 1941 era evidente que el rumbo de la guerra en la Unión Soviética no era el que el Alto Mando Alemán había planeado, debido a que Leningrado y Sebastopol continuaban resistiendo el cerco en el norte y el sur respectivamente y la ofensiva contra Moscú había llegado a un punto muerto. Entonces, inesperadamente, los alemanes se encontraron con una gran contraofensiva soviética desde la capital rusa y tuvieron que afrontar el hecho de que, a pesar de haber aniquilado y capturado a cientos de miles de soldados del Ejército Rojo en los últimos meses, pactando la no agresión con Tokio, el Alto Mando Soviético había encontrado reservas suficientes en las resistentes tropas siberianas para emprender una poderosa contraofensiva.
Habiendo fracasado en capturar Moscú, Hitler se
centró entonces en tomar los pozos petrolíferos del Cáucaso. A pesar
de no contar con la aprobación de sus generales, Hitler se empeñó en capturar
estos yacimientos, e incluso les reprendió, acusándolos de no saber nada de
economía de guerra. La Operación Azul, campaña alemana en el
sur de la Unión Soviética comenzó el 28 de junio de 1942 y tenía como objetivo
la captura de puntos fuertes en el Volga primero y,
posteriormente, el avance sobre el Cáucaso.

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